El mejor cantante del siglo pasado para muchos demostrando su versatilidad juvenil en esta versión de "Ol´ Man River".
miércoles, 4 de noviembre de 2009
"Guys and Dolls" (1955), de J.L.Mankievicz
¡Sí, sí, es Marlon Brando en "Ellos y Ellas", echándole un par y cantando! Le ruega a la suerte que se porte bien y haga que funcionen los dados. "Luck be a lady", un gran standard de Frank Loesser que Sinatra (que también aparece en la peli) convirtió en inmortal.
GROOVY MOMENTS
"Siete novias para siete hermanos" (1954, de Stanley Donen)
Matt Mattox, un bailarín nato, no lo hacía mal con la voz. De todas formas, en "Seven brides for seven brothers" fue doblado por Bill Lee. En el video que podéis ver aquí, tenemos una versión especial, en la que canta el actor. La canción "Lonesome polecat" es genial, y el baile no lo es menos.
El famoso baile de "Bésame, Kate" (1955, de George Sidney)
"Kiss me Kate" es un musical a recordar, entre otras cosas por este insinuante y enérgico baile con la malograda Carol Haney y el por entonces desconocido Bob Fosse. Este gran bailarín y coreógrafo demostraría más talentos con los años. Todo el mundo conoce su obra maestra "Cabaret".
Gene Kelly en "Siempre hace buen tiempo" (1955, de Kelly y S.Donen)
"It´s always fair weather" contiene este increíble número del impresionante Kelly, con la fantástica canción "I like myself". Tiene subtítulos en française, mon dieu.
lunes, 2 de noviembre de 2009
BODAS REALES, de Stanley Donen (Royal Wedding, 1951)
¡Un aperitivo musical! ¡Fred Astaire tan enamorado que se sube por las paredes! Inimitable
EL CINE MUSICAaaaAAAL!!
Las películas musicales
Existen ciertos tipos de cine que, o se les adora, o son denostados abiertamente, con descaro, en apreciaciones totalmente superficiales y llenas de prejuicios. En estos casos, ese grupo de gente errada no recae en la función narrativa del cine, arte complejo que puede servirse de los más variopintos utensilios estilísticos para contar una historia. Existe un gran bloque popular en contra del "western", por ejemplo, que califica burlonamente al glorioso género como "de indios" o "de tiros", y que, incomprensiblemente, parece sufrir de varias alergias absurdas: ictericia ante la visión de varios caballos a galope por el desierto de Mojave, escozor ante un pianista que toca impávido mientras a sus espaldas cincuenta rudos hombres se parten la jeta entre las mesas y cristales rotos de un "saloon", o estornudos varios por un duelo al amanecer en la calle mayor.
Un paisaje fordianoBueno, allá ellos. Lo que se pierden (nada menos que todo un universo cinematográfico repleto de historias asombrosas: pasiones y dramas, aventuras y suspense, reflejo social y comedia costumbrista...O sea, que tras los cuentos del Oeste nos topamos con Shakespeare. Qué género tan tontorrón, ¿verdad?). Pero lo que más jode es ver que cuando, por ejemplo, a Clint Eastwood le dan su Oscar por Sin perdón (merecido), muchos se suben al carro de ¡Viva el "western"!, arrastrados por la corriente imparable de la Industria.
La justicia de Bill Munny en "Unforgiven"Lo mismo, pero elevado al cubo, ha pasado con el cine musical. Y otra vez los Oscars reúnen a una legión de fans que dicen amar el género, pero que no saben quién demonios es Irving Berlin. Pelis como Moulin Rouge o Chicago fueron responsables hace unos años, de la reaparición del síndrome. Pero, ¿servirá de algo el éxito de Kidman, Zeta Jones y compañía? No creo. El gran cine musical seguirá siendo adorado por la minoría. Y de la juventud, ¿qué se puede esperar? ¿Acaso les interesa conocer a las figuras incontestables de la música popular de la última centuria?¿A los grandes coreógrafos, compositores, cantantes y bailarines que agonizaron en la pantalla con el resto de los géneros cinematográficos en los años 60 del siglo pasado? No. Es curioso, el "western" y el "musical" de calidad compartieron, en popularidad, la misma fecha de caducidad. A partir del final de la mencionada década, tanto los tiros de un Colt 45 como los acordes de Gershwin o Hammerstein sonaron cada vez más lejanos.
La única vez que los dos más grandes, Astaire y Kelly, bailaron juntos: "Ziegfeld Follies"(1945)Recordaremos algunas de las joyas del cine musical, un género que no triunfa en cualquier parte: requiere buen gusto, sensibilidad, sentido del ritmo y capacidad de abstracción. Siempre me ha parecido como propio de alguien de pobre imaginación la frase: "No aguanto las pelis en las que van dos por la calle y se ponen a cantar y bailar". Precisamente es esa una de las situaciones que engrandecen el género: la música y la danza llegan para apoyar al cine con su complejidad y su capacidad de síntesis, para enriquecer y adornar la historia con un lazo sonoro maravilloso.