Y seguimos a vueltas mareando la perdiz. Nuevas versiones innovadoras del mito. ¡Eh! Y no es que me queje... Siempre que el producto sea digno y entretenido... Esta vez, Robin Hood es Robin de Courtenay, un noble ¡normando! que se rebela contra los suyos, acusado de un crimen que no cometió. Reúne a una banda de proscritos para que le ayuden a limpiar su nombre y recobrar las posesiones que le pertenecen. ¿? Los rebeldes ayudando a un normando a reclamar lo que, por ley natural, no debería ser suyo. Raro. Pero, si nos olvidamos de "lo que debería ser", la nueva incursión de la Hammer en la leyenda de Sherwood no es una mala adición al ciclo; es entretenida y con un suspense más que razonable por momentos.Quizá el problema surja un poco del reparto, poblado de actores ingleses poco conocidos o carismáticos, que impiden una pronta química con el público. Exceptuaremos a James Hayter (Fray Tuck) y Barrie Ingham, en el papel de Robin, que sin embargo lo tiene difícil para emular a anteriores galanes aventureros del cine, debido a su dudable apostura. De todas maneras, él y sus partenaires terminan siendo más o menos efectivos en esta aventura medieval, que contiene suficiente acción y atmósfera como para satisfacer a los amantes de la aventura clásica que no quieran ser exigentes con un producto modesto y simpático.
Curiosidad: Barrie Ingham, que dedicó la mayor parte de su carrera a la TV, resultó mucho más efectivo en el papel del Dr Thorndyke, el fantástico detective creado por R. Austin Freeman, claramente inspirado por Sherlock Holmes. Su erguida figura, rostro de atractivo particular, con prominente nariz et al, funcionó mejor encarnando al investigador en un episodio de la maravillosa serie "The Rivals of Sherlock Holmes", de principios de los 70.
Barrie Ingham como el Dr Thorndyke, casi un sosias de Holmes(Continuará)
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