
Ésta fue un éxito, y puso de moda otra vez a Robin después de más de una década de secano dentro de la producción de cine de aventuras "clásico". El film del amiguete de Kevin Costner es bastante insoportable; arrastra lo peor del cine americano de los 80 (anacronía en el comportamiento y apariencia de los personajes, música pop empalagosa y normalmente insufrible en la banda sonora, tramas chirriantes y disparatadas, buscando ese toque "original"...), conformándose por todo ello en un perfecto vehículo para una de las mayores estrellas de hace 20 y pico años.
- El execrable Bryan Adams y su baladita Everything I Do (I Do It For You)
- Alan Rickman en una horrible y exagerada encarnación del Sheriff de Nottingham
- Morgan Freeman haciendo el tonto: un negro en la Inglaterra del siglo XII
Todo eso, junto con la invención de las flechas supersónicas y las escenas voyeurísticas del Costner en bolas, da como resultado una película bastante chabacana pero difícilmente olvidable por el éxito que cosechó.
Curiosidad: Sin ser nada del otro mundo, bastante superior fue el telefilme (que las inteligentes distribuidoras comercializaron en los cines, aprovechando el boom creado por la tontería de Costner) dirigido por John Irvin aquel mismo año: (12) Robin Hood, con Patrick Bergin y Uma Thurman como la pareja protagonista, y Jürgen Prochnov en el papel de villano (Sir Miles Folcanet -¿de dónde se sacaron a ése?). La peli culminaba con un duelo apropiadamente realista, y aunque en general era un poco sosa, por lo menos no iba en plan guay como su coetánea.
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