viernes, 18 de junio de 2010

ROBIN HOODS ( y XII )

Y nada, en esta última entrada haré un somero repaso al resto de las adaptaciones cinematográficas y televisivas que se han hecho sobre el señor ese de Sherwood. Son las que no he mencionado con anterioridad, bien porque no las he podido ver todavía, bien porque no me ha cuadrado meterlas. Seguro que me quedan algunas en el tintero, sobre todo muchas de las numerosas versiones mudas; la época silente y maravillosa de principios del siglo XX nos dio cientos de pelis que nunca llegaremos a disfrutar: era tal la fragilidad del soporte utilizado que muchas han desaparecido para siempre.
Robin Hood and his Merry Men: Este film inglés data de 1908, y es la versión más antigua de la que tengo noticia. En 1912 y 1913 los yankis respondieron con dos tituladas Robin Hood.

El cartel de la versión del ´12, de Étienne Arnaud y Herbert Blaché. Fue una coproducción entre USA y UK.


La apostura de un arquero profesional: William Russell en la versión de 1913.

The Prince of Thieves (El rey de los bosques
-en España quisieron darle más caché al héroe):
Con un título que reutilizaría el Costner en 1991, nos llegó en el año 1948 una entrega barateira de las aventuras de Robin, dirigida por Howard Bretherton. Protagonizada por Jon Hall, aventurero galán de las inefables fantasías árabes con María Montez, poco más que acción modesta nos ofreció esta filmina.


Tales of Robin Hood
: En 1951 los atrevidos de la compañía Lippert, especializados en cine de acción y misterio, hecho con cuatro duros (¡normalmente bastante entretenido!) y contando con estrellas de cuarta fila o leyendas en decadencia, se sacaron de la manga una nueva peripecia de Robin. Al parecer, este film quería ser el piloto de una serie que no llegó a fructificar, y contaba con Robert Clarke en el papel del héroe. Whit Bissell y Paul Cavanagh dieron lustre -de serie B- a un reparto de serie Z.


Wolfshead: The Legend of Robin Hood:
1969 o el último asalto al mito sherwoodiano de la compañía Hammer. Originariamente concebido como un piloto para una posible serie, el film no recibió el éxito deseado y la cosa se quedó en una nueva visión del origen de la leyenda. De acuerdo con los tiempos que corrían, los protagonistas son jovencillos, la ambientación y la historia es realista y, por supuesto, el joie de vivre ha desaparecido: estamos ante un drama medieval donde los héroes y sus seres queridos sufren mucho, las peleas son cortas y cansan mucho y hay pobreza y suciedad. John Hough dirigió la película con su estilo impersonal casi siempre, barroco y afectado a veces.

David Warbeck fue Robin Hood en la versión sin glamour de John Hough

Y hablando de series de televisión sobre el personaje, éstas se multiplicaron a lo largo de los 70, 80 90 y más allá:
The Legend of Robin Hood (1975, británica de 6 episodios)
Robin of Sherwood
(1984, británica de 24 episodios)
The New Adventures of Robin Hood
(1997, franco-americana de 52 episodios)
Robin Hood (2006, británica, de la BBC, con 39 episodios)
El Robin Hood 'brit-pop' de la BBC. Más falsito que un duro de cartón.

¿Y qué más contar? Pues que hay tanto Robin Hood en cine y TV que no se puede analizar en su totalidad. Hay Robin Hoods balcánicos, orientales, sudamericanos, manga, de animación cotrosa y, por supuesto, el clasiquillo de Walt Disney...

Robin Hood metamorfoseado en el zorro de Disney (1973)

Hay Robin Hoods musicales, los hay porno, desde luego que también parodias...

El humor zafio de Mel Brooks una vez más en 'Robin Hood: Men in Tights' (1993)
(aunque el cartel tiene su coña)

Es innegable que toda la imaginería de Sherwood, todas las leyendas de este héroe medieval mítico e inmortal, los valores y las emociones que transmite, han sido llevados a la pantalla por doquier. Ridley Scott no será el último en hacerlo, eso es seguro. Como seguro es que el mejor Robin Hood de la ficción me servirá para poner un broche de oro a mi repasillo historiográfico.

¡Nadie tensó el arco así!

martes, 15 de junio de 2010

ROBIN HOODS ( XI )

13. Robin Hood (2010, de Ridley Scott).

Y el héroe del carcaj apareció en la gran pantalla de nuevo. El film es un producto de encargo, descaradamente (Scott está más preocupado por el berenjenal en el que se metió al interesarse por la precuela de Alien), y no aspira más que a entretener. Lo consigue a medias; es decir, en la primera mitad. Luego se cae con todo el equipo antes del clímax.
En la parte que entretiene, ¿qué es lo bueno?, diréis algunos. Bueno, una ambientación y un ritmo chulillo, que Scott lleva a cabo con la gorra, acostumbrado como está a la acción épica del cine moderno, luego de sus incursiones tipo Gladiator (2000) y Kingdom of Heaven (El reino de los cielos, 2005).
Russell Crowe carga un poco, aunque no demasiado, Max Von Sydow sigue en los 65 años que cumplió hace veinte, Cate Blanchett tiene carácter y poco más, Mark Strong no se pone un casco ni en medio de una batalla campal, hasta ese punto le mola lucir su calva, flashbacks y ralentís varios jodiendo la marrana... Un salteado de situaciones anacrónicas y un poco tontas, coronadas por la descabellada participación en la salsa de tortas final de lady Marian, con armadura y yelmo. Las feministas de la Aído y progres varios aplaudieron ante tamaña imbecilidad.
Robin Hood es un prólogo a la leyenda del héroe, pero no me he quedado con muchas ganas de ver de qué va la leyenda, luego de asistir a unos preliminares bastante chuscos, a la mayor gloria del productor Crowe, cambiando de acento a la vez que lo hace el plano.
Curiosidad: La curiosidad de haberla ido a ver, ya que no me creo nada de lo que hace Scott cuando nos cuenta algo de tiempos muy pretéritos (exceptuemos The Duellists -Los duelistas, 1977, su mejor película).
(Finaliza en la próxima entrada)

jueves, 10 de junio de 2010

ROBIN HOODS ( X )

11. Robin Hood, príncipe de los ladrones - Robin Hood, Prince of Thieves (1991, de Kevin Reynolds)

Ésta fue un éxito, y puso de moda otra vez a Robin después de más de una década de secano dentro de la producción de cine de aventuras "clásico". El film del amiguete de Kevin Costner es bastante insoportable; arrastra lo peor del cine americano de los 80 (anacronía en el comportamiento y apariencia de los personajes, música pop empalagosa y normalmente insufrible en la banda sonora, tramas chirriantes y disparatadas, buscando ese toque "original"...), conformándose por todo ello en un perfecto vehículo para una de las mayores estrellas de hace 20 y pico años.

  • El execrable Bryan Adams y su baladita Everything I Do (I Do It For You)


  • Alan Rickman en una horrible y exagerada encarnación del Sheriff de Nottingham


  • Morgan Freeman haciendo el tonto: un negro en la Inglaterra del siglo XII

Todo eso, junto con la invención de las flechas supersónicas y las escenas voyeurísticas del Costner en bolas, da como resultado una película bastante chabacana pero difícilmente olvidable por el éxito que cosechó.
Curiosidad: Sin ser nada del otro mundo, bastante superior fue el telefilme (que las inteligentes distribuidoras comercializaron en los cines, aprovechando el boom creado por la tontería de Costner) dirigido por John Irvin aquel mismo año: (12) Robin Hood, con Patrick Bergin y Uma Thurman como la pareja protagonista, y Jürgen Prochnov en el papel de villano (Sir Miles Folcanet -¿de dónde se sacaron a ése?). La peli culminaba con un duelo apropiadamente realista, y aunque en general era un poco sosa, por lo menos no iba en plan guay como su coetánea.

(Continuará)

martes, 8 de junio de 2010

Robin Hood vs. Sheriff de Nottingham - El duelo definitivo

El duelo de Robin y Marian: Los dos archienemigos se ven las caras por última vez. La necesidad de ajustar cuentas pendientes está por encima del respeto que parecen tenerse a su edad. Un duelo melancólico en el que no hay ya villano.

ROBIN HOODS (IX)

10. Robin y Marian - Robin and Marian (1976, de Richard Lester)

Vamos a ver, no es quizá la obra maestra que muchos proclaman, pero está muy bien. Y contiene momentos realmente inspirados. La historia es ya bien conocida: los últimos días de Robin Hood. El ocaso de la leyenda. Los héroes están cansados, aunque sieguen siendo héroes. En este cuento agridulce, melancólico, donde la aventura está en un segundo plano, el sentimiento es el protagonista. Richard Lester, en ésta, su mejor película, utiliza a uno de los héroes más legendarios para hacer una reflexión sobre la vida, dejando claro que al final es la amistad y, sobre todo, el amor lo que dota de sentido a nuestra existencia. El amor no vivido se intenta respirar a bocanadas.
Robin y Marian. Y todos los demás, por supuesto, compartiendo los similares escenarios y sentimientos de antaño. Pero de mayores.
Sean Connery y Audrey Hepburn componen una extraordinaria pareja y comparten los mejores momentos del filme, que decae, o pierde empaque, adquiriendo casi un tono paródico -muy Lester-, en los momentos de acción. Pobres señores, ya no tienen edad para andar por ahí asaltando fortines o batiéndose en duelo.
El final, por supuesto, es antológico: la flecha lanzada por el moribundo héroe marcará el lugar de su lecho eterno, que compartirá con Marian, la monja que amó a alguien más que a Dios.
Curiosidad: Richard Lester formó parte de la renovación del cine de aventuras clásico en los años 70, introduciendo héroes más cínicos, humor lindante con el "slapstick" y ambiente y acción más realista. Así, realizó su trilogía de "Los tres mosqueteros" con The three musketeers, The four musketeers (en 1973 y 1974, respectivamente) y The return of the musketeers (1989), y con Royal Flash (El cobarde heroico, 1975), basada en la novela del magnífico George McDonald Fraser, que narra una de las aventuras del inefable Harry Flashman.
(Continuará)

lunes, 7 de junio de 2010

ROBIN HOODS ( VIII )

9. Un desafío para Robin Hood - A Challenge for Robin Hood (1967, de C.M. Pennington-Richards)

Y seguimos a vueltas mareando la perdiz. Nuevas versiones innovadoras del mito. ¡Eh! Y no es que me queje... Siempre que el producto sea digno y entretenido... Esta vez, Robin Hood es Robin de Courtenay, un noble ¡normando! que se rebela contra los suyos, acusado de un crimen que no cometió. Reúne a una banda de proscritos para que le ayuden a limpiar su nombre y recobrar las posesiones que le pertenecen. ¿? Los rebeldes ayudando a un normando a reclamar lo que, por ley natural, no debería ser suyo. Raro. Pero, si nos olvidamos de "lo que debería ser", la nueva incursión de la Hammer en la leyenda de Sherwood no es una mala adición al ciclo; es entretenida y con un suspense más que razonable por momentos.
Quizá el problema surja un poco del reparto, poblado de actores ingleses poco conocidos o carismáticos, que impiden una pronta química con el público. Exceptuaremos a James Hayter (Fray Tuck) y Barrie Ingham, en el papel de Robin, que sin embargo lo tiene difícil para emular a anteriores galanes aventureros del cine, debido a su dudable apostura. De todas maneras, él y sus partenaires terminan siendo más o menos efectivos en esta aventura medieval, que contiene suficiente acción y atmósfera como para satisfacer a los amantes de la aventura clásica que no quieran ser exigentes con un producto modesto y simpático.
Curiosidad: Barrie Ingham, que dedicó la mayor parte de su carrera a la TV, resultó mucho más efectivo en el papel del Dr Thorndyke, el fantástico detective creado por R. Austin Freeman, claramente inspirado por Sherlock Holmes. Su erguida figura, rostro de atractivo particular, con prominente nariz et al, funcionó mejor encarnando al investigador en un episodio de la maravillosa serie "The Rivals of Sherlock Holmes", de principios de los 70.

Barrie Ingham como el Dr Thorndyke, casi un sosias de Holmes
(Continuará)

Trailer de "Sword of Sherwood Forest"

En el trailer podemos ver a Cushing blandiendo la espada, transmitiendo su energía habitual.

domingo, 6 de junio de 2010

ROBIN HOODS ( VII )

7. La espada del bosque de Sherwood - Sword of Sherwood Forest (1960, de Terence Fisher)
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El más talentoso realizador de la Hammer y una de las figuras más interesenates del cine británico de los años 50 y 60, Terence Fisher, se lanzó a hacer cine de aventuras. La productora inglesa, una vez encontrado el filón con su par ticular visión de los clásicos del terror, se internó en géneros diferentes, como el bélico o el épico. En plan barato, como era su norma, pero alcanzando productos más que dignos en ocasiones. Ya en 1954 el efectivo Val Guest había hecho para la Hammer (8) Men of Sherwood Forest -Los hombres del bosque de Sherwood-, producto más modesto aún, con el americano Don Taylor. Sorprendentemente, este nos regala con un Robin Hood buenísimo, casi un clon de Errol Flynn -si no lo pasas por el escáner-, y la película tiene una historia chula. Los villanos están muy bien, además; especialmente Douglas Wilmer -futuro Sherlock Holmes de la BBC-, en un magnífico remedo del Basil Rathbone villano. El ajustado presupuesto del producto quizá deja en entredicho el a priori estupendo climax de la trama -el salvamento del rey Ricardo, que va a ser asesinado en una emboscada-, pues la batalla es de miniatura, y el gran villano de Wilmer escapa sin recibir su justo castigo. Este es el recordatorio gráfico de la película:


Volviendo a The Sword of Sherwood Forest, decir que sin ser de lo mejor de Fisher, por supuesto, tiene a su favor tres aspectos:
1-Una trama cruce de espionaje e intriga, donde Robin Hood se ve inmerso en una conspiración en la que participa el sheriff de Nottingham, quien planea eliminar al arzobispo de Canterbury y así tener vía libre para confiscar lares varios.
2-Un tono semigótico-sacrílego inédito en los filmes de Robin Hood, en la emboscada y pelea final en el convento, con el añadido de incluir a la madre superior como uno de los traicioneros villanos de la trama.
3-Y sobre todo, en su línea, engrandeciendo todo en lo que aparece, la participación de uno de mis actores favoritos: el gran Peter Cushing como el malvado sheriff, dotando al papel de tebeo de una profundidad no esperada. La película se ve truncada en gran medida cuando un juvenil Oliver Reed lo asesina a traición a cuchilladas. Otra de las muertes antológicas de ese actor inimitable.
Para terminar, señalar que el arco de Robin Hood es blandido por Richard Greene, un actor mediocre y nada carismático, especializado en papeles de galán romántico y de aventuras, que tuvo la suerte de trabajar en los inicios de su carrera con John Ford. El actor produjo también el film, con la intención clara de continuar relanzando su pronto moribunda carrera, utilizando el personaje de Robin. Éste le había hecho una miniestrella entre 1955 y 1960 en una serie de TV.


Richard Greene, un galán algo papón

Curiosidad: El personaje de Lady Marion en este caso es uno de los más ilógicos que te puedes echar a la cara: el guionista, Alan Hackney (su apellido habla por sí mismo: en inglés, el adjetivo hackneyed significa "trillado, sin frescura ni originalidad"), metió con calzador un personaje tonto que aparece en cualquier lado y a cualquier hora, acompañado del menos esperado, sin explicación alguna y sin recibir el espectador ninguna información de su entorno, origen o personalidad. Sólo nos queda clara una cosa, que Marion va a acabar llevándose al huerto a Robin, por mucho que la química entre Greene y Sarah Branch sea menor que la que puede haber entre Marilyn Monroe y Cantinflas.
(Continuará)
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sábado, 5 de junio de 2010

ROBIN HOODS ( VI )

6. El hijo de Robin Hood - The Son of Robin Hood (1958, de George Sherman).

Pues parece que a George Sherman le atraía el tema de la descendencia de Robin Hood (véase The Bandit of Sherwood Forest), ya que se fue a Inglaterra en el '58 para realizar una nueva versión de la archiconocida aventura.
Robin Hood ha pasado a mejor vida y un malvado noble normando, Simon des Roches (David Farrar, actor inglés de bastante empaque) puede campar a sus anchas por olde England si la antigua banda del fallecido héroe no lo impide. Un liderazgo es necesario, y para eso está el vástago del legendario arquero. ¿Eh? Pero, ¡si es...! ¡No puede ser!
En un "alarde" de imaginación, los guionistas se sacaron de la manga a la hija de Robin Hood, creando una sorpresa algo chusca dado el título del filme. Pero claro, lo rompedor acaba aquí, porque Deering Hood (la sosa June Laverick), aunque pueda repartir aquí y allí unos castañazos, no tiene lo que hay que tener para detener a de Roches. Y para eso está el aguerrido aventurero Jamie, que recién llegado de las Cruzadas (el insípido yanki Al Hedison), aparece para salvar el día, posa como el auténtico hijo de Robin Hood (para alentar a las masas había que ser un hombre) y termina llevando la historia a buen puerto. Pero el happy ending llega después de, en general, una trama aburrida y poco creíble.
Lo que se puede salvar de la cinta es la aparición de actores ingleses de cierto renombre, como el mencionado Farrar, Marius Goring o George Coulouris, así como el largo duelo final entre Jamie y de Roches. Es una pelea larga y variada, tanto por los diferentes escenarios como por el repertorio de armas que se usan. De todas formas, está rodada de una forma poco enérgica y estilosa y hay momentos en los que se hace redundante.
Curiosidad: David 'Al' Hedison había perdido la cabeza -literalmente- ese mismo año en el clásico de la sci-fi The Fly (La Mosca). Hedison nunca hizo carrera en el cine, y el resto de su vida se lo pasó prácticamente en la televisión, donde se ganó el pan.
(Continuará)

miércoles, 2 de junio de 2010

ROBIN HOODS ( V )

5. Los arqueros del rey - The story of Robin Hood and his merrie men (1952, de Ken Annakin)

Ken Annakin, normalmente un realizador inofensivo, sin demasiado interés, un British que casi siempre trabajó por encargo en la industria cinematográfica de su país, llevó a cabo otra visión de la leyenda de Robin Hood. La estrella en este caso fue Richard Todd, actor inglés de razonable carisma, quien por aquel entonces se encontraba en su periplo americano poco después de haber trabajado a las órdenes de Mr Alfred en Stage Fright (Pánico en la Escena, 1950). Buen actor, Todd no contaba sin embargo con el ya acostumbrado joie de vivre a la hora de encarnar al héroe. En este aspecto, su interpretación está en una onda opuesta a los anteriores Fairbanks, Flynn, Wilde o Derek: Todd era inglés. Como Robin Hood. Hollywood dice lo contrario y, por supuesto, creemos a Hollywood.
La ya muy conocida leyenda se pasó por el filtro suavizador de la compañía de Walt Disney, dentro de su línea con actores de carne y hueso, y el resultado es un film amable y poco apasionado, del que se puede destacar la presencia de gente como Peter Finch o James Robertson Justice, o el especial cuidado a la hora de retratar la Inglaterra medieval y su olde English para aquellos espectadores lúcidos, interesados en la versión original a la hora de ver pelis.
Curiosidad: Walt Disney volvió a confiar en la apostura un tanto hierática de Todd y éste encarnó a otros dos héroes de la historia de Inglaterra: al highlander más famoso en Rob Roy, the Highland Rogue (Rob Roy, el gran rebelde, 1953), de Harold French, y a Charles Brandon, aguerrido luchador de la causa de la princesa Mary (Tudor) en The Sword and the Rose (La espada y la rosa, 1953), también de Annakin.
(Continuará)

martes, 1 de junio de 2010

ROBIN HOODS ( IV )

4. El Temible Robin Hood - Rogues of Sherwood Forest (1950, de Gordon Douglas).

Seguimos con más peripecias del supuesto hijo de Robin Hood. Esta vez el vástago del arquero de Sherwood aparece con el rostro de John Derek, otro galán aventurero de la Columbia que consiguió hacerse un hueco dentro del cine espectacular de serie B, aunque siempre será recordado por sus papeles secundarios en clásicos como Knock on any door (Llamad a cualquier puerta, 1949, de Nicholas Ray) o The Ten Commandments (Los Diez Mandamientos, 1956, de Cecil B. de Mille). Los productores vieron en Derek un posible sustituto de Errol Flynn, debido a su galanura juvenil y al relativo parecido físico, y eficientes artesanos como Gordon Douglas (quien tiene en su haber algunas obras maestras de diferentes géneros, como Them! -La humanidad en peligro, de 1954- dentro de la ciencia-ficción) se lanzaron a contar historias épicas en la tradición más humilde de finales de los 40 y principios de los 50.
Esta aventura de Robin Hood no difiere demasiado de la anterior, con Robin rehaciendo la banda de su padre para enfrentarse al malvado rey Juan y sus secuaces. El film es entretenido pero demasiado modesto como para resultar imprescindible. De todas formas, John Derek resulta muy efectivo, haciendo gala de una estupenda forma física y enfrentándose al Conde de Flanders (Lowell Gilmore) en un curioso duelo final en el bosque de Sherwood, eliminándose así la tradicional emboscada en el castillo de los villanos, que culmina la mayoría de las aventuras de Robin Hood.
Curiosidad: John Derek se retiraría del cine en su faceta de actor a mediados de los años 60, para luego dirigir un puñado de bodrios (obviaré los títulos que muchos hombres de mi generación ya conocerán, y que secretamente habrán visionado en los 80) a la mayor gloria de una de sus explosivas mujeres, Bo Derek. Pero bueno, la visita al altar que le envidio fue aquella en compañía de Ursula Andress.
(Continuará)